¿Quién quiere ser Cenicienta?

¿QUIÉN QUIERE SER CENICIENTA? fue un evento educativo que buscó poner de manifiesto el valor del trabajo que se realiza en el hogar; tareas domésticas que, aun hoy, son realizadas exclusivamente por mujeres en un alto porcentaje.

Fue un evento didáctico realizado en el último trimestre de 2012 y hoy concluído específicamente diseñado para escolares de 5º y 6º de Primaria y 1º y 2º de ESO, junto a sus docentes y que visitaron cerca de 2500 personas durante el periodo que permaneció abierto.

El núcleo de la actividad era la visita a un espacio – La casa de Clara-  específicamente acondicionado para proporcionar una experiencia en primera persona sobre la materia.

El proyecto tuvo su correlato en el universo virtual, con un weblog de Clara, una cenicienta del siglo XXI, protagonista y nuestra guía por esta experiencia y también en sus diferentes canales y perfiles 2.0: Facebook, Twitter, Tuenti, Flickr y Youtube.

¿QUÉ SE HACÍA DURANTE LA VISITA?

Básicamente poner a quienes asistían en el lugar de Cenicienta -en este caso Clara, nuestra protagonista- para, a partir de ahí, sacar conclusiones que modificaran nuestro comportamiento diario en el hogar.

Para ello, recibíamos al grupo. Lo hacíamos pasar a una sala de cine. Les pedíamos que recordaran cuentos clásicos en los que las mujeres sean protagonistas. Es evidente que al poco salía el nombre de Cenicienta. Solicitabamos entonces ayuda para recordar el cuento. En la mayor parte de las ocasiones, la historia que se detallaba era la de la versión Disney, basada en el texto del francés Charles Perrault. Esto nos servía de punto de partida para contar que existen otras muchas Cenicientas; que la historia es en realidad un cuento de hadas que recorre no sólo la tradición oral europea, sino que hay Cenicientas africanas, americanas y chinas.

Contábamos la historia de Yeh-Shen, la primera Cenicienta de la que se tiene noticia. Luego hablabamos de los diferentes nombres que este personaje recibe en diferentes lugares del mundo. La conclusión que extraíamos era que desde muy antiguo y en todos los lugares ha habido Cenicientas, mujeres “castigadas” a realizar los trabajos más duros de la casa.

Y hablando de casa… ¿no estaría bien una visita a tan singular lugar? Pues eso era lo que llevábamos a cabo a continuación. Nos colábamos en “La Casa de Cenicienta”. Que aquí no es ni de juguete ni de cuento. Al contrario, fue una casa real, a escala real, con muebles, ropa y objetos reales -aunque con un toque algo fantástico- donde… ¡oh, sorpresa! una madrastra sorprendía a quienes visitaban el lugar.

A través de ella conocíamos que justo ahí, en ese “palacio” vivía hasta hace poco Clara, la cenicienta de nuestra historia. Un joven desafortunada que trabajaba como interna pero que recientemente había decidido seguir camino y buscar su propia vida. Resultaba más que evidente el enfado que tal decisión había provocado en “la señora de la casa”, quien… desde luego no tenía tiempo de ocuparse de “barrer, fregar y todas esas cosas que hacen las criadas”.

Ajena a cualquier interés que no fuera el suyo, repartía tarjetas en las que había ido anotando “lo que hay que hacer para dejar la casa -que aparecía sucia y desordenada- como los chorros del oro”. Ponía un plazo y, a partir de ese momento, se encargaba de que el grupo recién llegado ejecutara todas y cada una de las tareas que había dejado sin hacer Clara. Y hablamos de tareas reales que se realizan a diario en cualquier hogar: hacer camas; recoger, doblar y ordenar ropa, barrer y fregar platos, vasos y suelos, limpiar el polvo…

Por suerte, en un descuido, y un minuto antes de que se cumpliera el plazo dado por la madrastra -que en realidad no era madrastra de nadie, sino “la señora de la casa”, el grupo escapará de aquel infierno, lleno de tareas estresantes y desagradables.

Cuando pensaban que la actividad había terminado y que marchaban ya hacia la calle… era entonces cuando llegaba una segunda y mucho más placentera sorpresa. Quienes en esos momentos participaban en esta acción didáctica eran conducidos y conducidas a la parte de la casa que ocupaba Clara/Cenicienta, dos amplias estancias llenas de color, armonía y buen rollito, todo un laboratorio creativo y de las emociones en contraste con el ambiente opresor del que escaparon.

Era el momento de respirar y poner en común la experiencia vivida. Qué trabajo le había tocado a cada cual, como se vivió el encargo, si es agradable o desagradable, necesario o no, etc., etc. El propósito fue que esta puesta en común sirviera para proporcionar material que dejaban como testimonio de su paso por la casa. Fueron textos, dibujos, pinturas, modelados… con los que cada cual expresó sus impresiones, sentimientos y reflexiones no sólo sobre la experiencia vivida esa mañana, sino sobre la gestión cotididana del trabajo doméstico en su propia familia y en su propia casa.

Aún quedaba un paso antes de concluir la visita. Y fue lanzar al aire ideas, preguntas, pensamientos o simples datos sobre el reparto del trabajo que se lleva a cabo a diario en los hogares atendiendo a las diferencias de género… Lo hicimos ofreciendo la opción de que, quien lo deseó, se situara frente a una cámara de video para grabar sus opiniones, entrando así a formar parte del contenido con el que este proyecto se subió a la web. Testimonios que formaron parte de la cápsula que a diario ofrecimos en el blog de la propia Clara: nosoycenicienta.com (hoy en desuso)

Finalmente, y para despedirnos… ¿qué mejor que una foto de grupo frente a un photocall que nos sirviera de divertido recordatorio de la experiencia?

ANTES Y DESPUES DE LA VISITA

La oferta que llevamos a cabo se complementó con una segunda actividad. Dado que los grupos dentro de la casa eran de 25 a 30 personas, y que en general los traslados se hacían en autobuses que doblan esa capacidad; aprovechamos los tiempos de espera -ya fueran antes o después de la visita y mientras se esperaba al otro grupo- para llevar a cabo juegos y dinámicas que ahondaran en el significado de la actividad. Hablamos de concursos, retos, etc.

LUGAR Y FECHAS DEL EVENTO

Centro Básico de Acogida (Hoy “La Noria”). Arroyo de los Ángeles, 50 – 29011 Málaga.
Del 16 de octubre al 30 de noviembre de 2012.

APOYOS: PATROCINIOS Y COLABORACIONES.

“¿QUIÉN QUIERE SER CENICIENTA?” fue una producción original de Iniciativas Mundoclick (hoy Iniciativas MIROY) que contó con el apoyo como entidades patrocinadoras del Instituto de la Mujer (Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad/ Gobierno de España), el Fondo Social Europeo y las áreas de Igualdad, Educación y Centro Básico (hoy Centro de Innovación Social “La Noria) de la Diputación Provincial de Málaga.

Asimismo participaron como entidades y personas colaboradoras: Mayoral, moda infantil, Copicentro, Cadena SER, Radiotelevisión de Andalucía, Cristalería Cañas, Tejidos Lavitex, el modisto Antonio Lara y el pintor Fernando De la Rosa.